|
El símbolo
de nuestra asociación creemos que representa
muy bien la esencia de AID.
En un mundo conflictivo como el que vivimos, expresado
en un fondo cubierto de nubes de tormenta, se puede
proyectar un futuro que contemple y respete tanto
a la naturaleza como a los hombres de hoy y de mañana,
así como a sus acciones.
Efectivamente, la escalera de caracol es una de las
numerosas y más conocidas aplicaciones del
símbolo Fi. Es una adición de segmentos
que hacen crecer una base y que se irá desarrollando
hasta formar un cuerpo sólido y resistente.
Tanta es la importancia
de su significación que también es denominado
"símbolo de oro" desde el siglo XX,
. Descubierto por los Griegos en el siglo V a.d.C.,
es uno de los conceptos matemáticos que aparecen
a lo largo de la historia una y otra vez ligados tanto
a la naturaleza como al arte. Se lo puede ver repetidamente
en el estudio del crecimiento de las plantas, las piñas,
la distribución de las hojas en su tallo, la
formación de caracolas... y por supuesto en cualquier
estudio armónico del arte.
Pero no es sólo el artista quien puede sacar
enseñanzas de esta figura. Cualquier actividad
humana puede y debe tomarla en consideración.
Pretendemos
que la cooperación internacional tenga presente
esta premisa en cada uno de sus pasos, desde el diseño
del proyecto, su ejecución y su evaluación;
especialmente tendiendo a que el resultado conseguido
pueda proyectarse en el futuro de manera creciente y
que, como las caracolas, resista el paso del tiempo.
En definitiva, la propia naturaleza pone a nuestra
disposición esta fórmula, presente en
plantas, caracolas e incluso, en el propio cuerpo
humano. De aquí se desprende que lo consideremos
como la simbolización más clara del
desarrollo o crecimiento sostenible.
Asimismo, en AID
pensamos que sumando esfuerzos
y uniendo recursos, podremos ir creciendo, con una base
estable que permitirá un desarrollo sólido
y duradero del que todos podamos beneficiarnos.
|